Quizá empecemos con una copa y, sin saber muy bien cómo, terminemos viendo amanecer juntos. Ese tipo de plan va mucho más conmigo.
Quiero conocer a alguien con quien simplemente lo pase genial. Nada de cepillos de dientes compartidos ni presentaciones familiares: dos adultos, buena atracción, coqueteo, noches improvisadas y aventuras que decidamos sobre la marcha.
Y hay una forma sencilla de ganar puntos conmigo: ser generoso. Me encanta un caballero que disfruta pagando la cuenta, sorprendiéndome con algo bonito, organizando un plan especial o alegrándome el día de vez en cuando con algún mimo económico. No por obligación, sino porque le nace hacerlo.
Mantengámoslo divertido, respetuoso y discreto, y seguramente tendremos muchas razones para sonreír.
Es un encuentro personal y consensuado entre adultos. La generosidad es voluntaria y nunca un pago por intimidad; no ofrezco servicios sexuales.
